Mártires riojanos

Cuatro vidas entregadas por amor...


Angelelli

Enrique Angelelli, obispo

1923 - 53 años - 1976

Dentro de 155 días se cumplen 50 años de su martirio

el día 4 de agosto de 2026

Enrique Ángel Angelelli Carletti nació en Córdoba el 17 de julio de 1923. Fue bautizado el 30 de agosto de ese mismo año.
En 1938 ingresó en el Seminario de Nuestra Señora de Loreto, en Córdoba, completando sus estudios teológicos y de derecho canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, ciudad donde fue ordenado presbítero, el 9 de octubre de 1949.
A su regreso a la Argentina, desempeñó su ministerio en barrios humildes de Córdoba y como asesor de la Juventud Obrera Católica (JOC), además de algunos encargos en la curia diocesana.
El 12 de marzo de 1961 recibió la consagración episcopal como Obispo titular de Listra y Auxiliar del Arzobispo de Córdoba, Mons. Ramón Castellano. El lema de su escudo episcopal era “Justicia y Paz”.
Participó activamente en tres de los cuatro períodos deliberativos del Concilio Vaticano II (1962, 1964 y 1965).



Murias

Carlos de Dios Murias, franciscano

1945 - 31 años - 1976

Dentro de 138 días se cumplen 50 años de su martirio

el día 18 de julio de 2026

Carlos de Dios Murias nació el 10 de octubre de 1945, en Córdoba, recibiendo el bautismo el 24 de noviembre, en la Parroquia del Santísimo Sacramento de La Falda, ciudad cordobesa del Valle de Punilla, en la que vivió con su familia hasta 1949. Sus padres fueron Carlos María Murias y Ebe Ángela Grosso. Carlos de Dios fue el último de los hijos, después de tres mujeres: Hebe Elizabeth, María Cristina y Marta Elena.
Hizo el Jardín de Infantes y la Escuela primaria en un colegio de religiosas, el Colegio de la Virgen Niña de Villa Giardino, que, el año en que Carlos de Dios ingresó, se convirtió en escuela mixta. A los 9 años recibió la Primera Comunión en el Camarín de la Virgen del Rosario del Milagro, Patrona de Córdoba, que está en la Basílica de Santo Domingo (Av. Vélez Sarsfield y Deán Funes). Hebe Elizabeth usó una expresión significativa para describir la actitud del hermano y de sus compañeritos cuando recibieron el Sacramento de la Eucaristía por primera vez: «Era como que ellos esperaban un milagro en el momento de recibir la Primera Comunión».



Longeville

Gabriel Longueville, presbítero

1931 - 45 años - 1976

Dentro de 138 días se cumplen 50 años de su martirio

el día 18 de julio de 2026

Gabriel José Rogelio Longueville nació el 18 de marzo de 1931, en Étables, pequeño pueblo del departamento de Ardèche, en el sur de Francia. Sus padres, José Agustín Longueville y Amelia Virginia Delhomme, tuvieron ocho hijos, cinco mujeres y tres varones. Su familia se dedicaba a la pequeña agricultura, gente sencilla y fervientes católicos.
Gabriel fue bautizado el 12 de abril de ese año en la parroquia perteneciente a la diócesis de Viviers, por el Párroco de Étables; su padrino fue el abuelo materno Joseph Delhomme, y su madrina la abuela paterna Rosalie Longueville. El 30 de mayo de 1941 recibió el sacramento de la confirmación en Deyras, de parte del obispo diocesano, Mons. Alfredo Couderc. El 26 de septiembre de 1942 entró al Seminario Menor Saint Charles de Annonay, de esa diócesis. En octubre de 1948 pasó al Seminario Mayor de Viviers. Su conducta siempre fue apreciada por sus compañeros y profesores.



Angelelli

Wenceslao Pedernera, esposo y padre de familia

1936 - 43 años - 1976

Dentro de 145 días se cumplen 50 años de su martirio

el día 25 de julio de 2026

Wenceslao Pedernera nació el 28 de septiembre de 1936 en La Calera, departamento de Belgrano, provincia de San Luis. Sus padres, Benjamín Pedernera y Fernanda Mattus, constituían una familia humilde que vivía y trabajaba en el campo. Don Benjamín tenía un buen reconocimiento entre sus vecinos y fue en la zona delegado del peronismo en sus primeros años. Wenceslao fue bautizado el 24 de septiembre de 1938 en la catedral de San Luis. Tuvo tres hermanos: María Cecilia, Mariano (1939) y Antonio.
En su pueblo natal realizó los estudios primarios hasta tercer grado, sin poder finalizarlos, porque tuvo que ayudar a sus padres en las tareas agrícolas, igual que sus hermanos. Vivió su adolescencia y su juventud con las vicisitudes propias de la edad en un ambiente rural tranquilo, sin sobresaltos ni conflictos, cultivando el compañerismo y la buena vecindad en tardes de fútbol y de bicicleta junto a los pocos habitantes en esa zona de campo.
En 1957 fue incorporado al servicio militar obligatorio en el Regimiento de Infantería de San Luis. Tenía 21 años. Cuatro años más tarde, en 1961, se radicó en Mendoza. Trabajó como peón rural en las fincas de las bodegas y viñedos Gargantini, en una cuadrilla recolectora de uvas, a cargo de Emiliano Cornejo, padre de Marta Ramona, “Coca”, a la que conoció, iniciando con ella una relación de noviazgo, que no fue muy prolongada.

Mártires riojanos

Documentos

Algunos documentos eclesiales sobre los beatos


Decreto sobre el martirio

10 junio, 2018
RIOIENSIS
Beatificationis seu Declarationis Martyrii
Servorum Dei
Henrici Angeli Angelelli Carletti,
episcopi Rioiensis
Gabrielis Iosephi Rogeri Longueville,
sacerdotis dioecesani,
Caroli de Deo Murias,
sacerdotis professi Ordinis Fratrum Minorum Conventualium
et
Venceslai Pedernera
christifidelis laici et patrisfamilias
(† 1976)

Decreto sobre el martirio «¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, lapersecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?
Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero.Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó» (Rm 8, 35-37).
La ferviente proclamación del Apóstol Pablo se nos vuelve a presentar en las vicisitudes humanas, cristianas y sacerdotales de los Siervos de Dios Enrique Ángel Angelelli Carletti y compañeros, quienes en el transcurso de sus vidas supieron dar un testimonio válido de total pertenencia al Señor y de un generoso compromiso al servicio de los hermanos, sobre todo de los más débiles e indefensos. Los Siervos de Dios, que en el transcurso de la cruel persecución en Argentina en 1976 ofrecieron a Cristo su hermoso testimonio de fe, acogieron dicha invitación y sufrieron por su amor peligros, ultrajes e injusta condena, hasta el derramamiento de la sangre.
El pequeño grupo de los mártires, pertenecientes al conjunto del pueblo de Dios, es guiado por Mons. Enrique Ángel Angelelli Carletti, obispo de La Rioja. Él nació en Alta Córdoba, barrio de la ciudad homónima, el 17 de julio de 1923. Fue bautizado el 30 de agosto sucesivo. Una vez madurada su vocación al sacerdocio, en 1938 ingresó en el Seminario de Nuestra Señora de Loreto, en Córdoba. Fue ordenado sacerdote en Roma, el 9 de octubre de 1949, y el 12 de diciembre de 1960 fue elegido Obispo titular de Listra y Auxiliar del Arzobispo de Córdoba, Mons. Ramón Castellano, recibiendo la consagración episcopal el 12 de marzo de 1961. El 13 de julio de 1968 se le confió la guía de la Diócesis de La Rioja, en una de las zonas más pobres de Argentina, donde desarrolló su acción pastoral buscando concretar la opción preferencial por los pobres, que había sido recomendada por el Magisterio del Concilio Vaticano II por los documentos del Episcopado latinoamericano, lo cual le atrajo enseguida el odio del régimen dictatorial que se extendía por todo el país. En marzo de 1976, después del golpe militar, la persecución hacia Mons. Angelelli y sus colaboradores se fue haciendo cada vez más explícita y violenta, arrestando varios sacerdotes y adoptando medidas tendientes a obstaculizar el desempeño de la misión de la Iglesia. El 4 de agosto de 1976, pocos días después dehaber celebrado el funeral de los Siervos de Dios Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, Monseñor Angelelli fue involucrado en un accidente automovilístico que le causó la muerte. Una vez finalizada la dictadura tuvo lugar un juicio penal que condujo a la sentencia del 4 de julio de 2014, que reconoció la naturaleza dolosa de dicho accidente, organizado por quienes detentaban el poder político en la Argentina de aquella época.
El presbítero Gabriel Longueville, sacerdote fidei donum, de nacionalidad francesa, nació en Etables, departamento de Ardèche, diócesis de Viviers, el 18 de marzo de 1931, y fue bautizado el 12 de abril sucesivo. El 26 de septiembre de 1942 entró en el Seminario Menor de Saint Charles en Annonay y en octubre de 1948 pasó al Seminario Mayor. Durante su trayectoria seminarística fue llamado al servicio militar desde 1952 hasta 1954, siendo luego llamado una vez más bajo las armas en 1956 fue enviado a Argelia. De retorno al Seminario, completó la trayectoria que hizo posible que recibiera el presbiterado el 29 de junio de 1957. Después de una breve experiencia como profesor de idiomas enel Seminario Menor, en 1968, pidió y fue enviado como sacerdote fidei donum a Argentina, primero a la diócesis de Corrientes y luego a la diócesis de La Rioja. Es aquí donde se adhirió con convicción al proyecto pastoral de Mons. Angelelli. El 7 de mayo de 1971 fue nombrado vicario cooperador en la Parroquia “El Salvador” de Chamical; al año siguiente, el 23 de febrero de 1972 es nombrado vicario sustituto. Estuvo involucrado en la persecución desatada contra todos aquellos que colaboraban en la pastoral de Mons. Angelelli y el 18 de julio de 1976, junto al Padre Carlos Murias, fue llevado con unaexcusa y luego asesinado.
El Padre Carlos de Dios Murias, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, nació el 10 de octubre de 1945, en Córdoba, y recibió el bautismo al mes siguiente, el 25 de noviembre. Despuésde haber estudiado en un colegio que gestionan unas religiosas, en 1958 entró en el Liceo Militar.Terminado el Liceo, se inscribió en la Facultad de Ingeniería que no habría llegado a terminar. Efectivamente, una vez madurada su vocación a la vida consagrada, el 5 de abril de 1966 inició el Postulantado. En el mes de diciembre sucesivo, fue admitido en el noviciado y, el 6 de enero de 1968 hizo su profesión simple. El 31 de diciembre de 1971 hizo su profesión solemne. Una vez terminada la prescripta trayectoria filosófica y teológica, el 17 de diciembre de 1972 le fue conferido el presbiterado por manos de Mons. Angelelli. Vivió los siguientes dos años en calidad de vicario cooperador, donde tuvo la ocasión de desarrollar una intensa acción pastoral, especialmente con los jóvenes y con los más necesitados. De marzo a julio de 1975, Fr. Carlos de Dios fue a Chamical, diócesis de La Rioja, porque había un proyecto para formar allí una comunidad de la Orden de los Frailes Menores Conventuales en tal lugar. El 27 de febrero de 1976 fue destinado de manera estableal servicio de dicha Diócesis, y el 6 de mayo sucesivo Mons. Angelelli lo nombró vicario cooperador dela parroquia de Chamical. En sus homilías denunciaba con fuerza las injusticias perpetradas por quienes detentaban el poder político en aquella época. En la tardecita del domingo 18 de julio, mientras estaba cenando en la casa de las religiosas del Instituto “Hermanas de San José”, fue llevado junto al Siervo de Dios Gabriel Longueville por algunas personas que se presentaron como miembrosde la Policía; ambos fueron asesinados en la noche de es mismo día.
El señor Wenceslao Pedernera, laico y padre de familia, nació en La Calera, departamento de Belgrano, provincia de San Luis, el 28 de septiembre de 1936 y fue bautizado el 24 de septiembre de 1938. Ya desde joven se dedicó al trabajo en el campo y, en 1961, se trasladó a Mendoza para trabajar en la finca Gargantini. En marzo de 1962 se casó, en Rivadavia, con Marta Ramona Cornejo y de esta unión nacieron tres hijas: María Rosa, Susana Beatriz y Estela Marta. Al principio, lejos de la fe, se convirtió después de haber escuchado algunas prédicas que tuvieron lugar durante las misiones populares y comenzó a recibir con asiduidad los sacramentos. Al mismo tiempo se comprometió en el ámbito delas cooperativas rurales y, en 1968, entró a formar parte de la coordinación regional del “Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina” en la región de Cuyo. En 1972 participó en dos cursos de formación y profundización organizados por el mismo Movimiento en la ciudad de La Rioja, y así fue como se trasladó a esa zona, contando con el apoyo concreto de Mons. Angelelli. En la Argentina deaquella época, un compromiso como este era combatido y sospechado por considerar que tuvieseuna finalidad subversiva, y por este motivo, particularmente después de la llegada de la dictadura militar, el Siervo de Dios padeció varias amenazas juntamente con sus familiares. En la noche del 24 al 25 de julio de 1976, mientras se encontraba en su casa, fue objeto de una emboscada; fue gravemente herido y así fue transportado al hospital de Chilecito, donde horas más tarde murió.
La fama de martirio de los cuatro Siervos de Dios se difundió enseguida en la comunidad cristiana, por lo cual, del 31 de mayo de 2011 al 15 de mayo de 2015 se celebró en la Diócesis de La Rioja la Investigación diocesana informativa de los Siervos de Dios Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville e Wenceslao Pedernera, cuya validez jurídica fue reconocida por la Congregación de las Causas de los Santos con el decreto del 6 de noviembre de 2015. En vez, la Investigación diocesana del Siervo de Dios Enrique Ángel Angelelli Carletti se celebró en la Curia eclesiástica de La Rioja, del 13 de octubrede 2015 al 15 de septiembre de 2016, cuya validez jurídica fue reconocida por la Congregación de las Causas de los Santos con el decreto del 19 de mayo de 2017. Por pedido de Mons. Marcelo Colombo, obispo de la diócesis de La Rioja, con el decreto de la Congregación de las Causas de los Santos del 27 de octubre de 2016, las dos causas fueron unidas. Una vez preparada la Positio, el 15 de mayo de2018 se celebró el Congreso Peculiar de los Consultores Teólogos, que expresaron su parecer favorable. Los Padres Cardenales y Obispos, en la Sesión Ordinaria del 5 de junio de 2018, después de haber escuchado la relación del Ponente de la causa S. Exca. Rvdma. Mons. Demetrio FernándezGonzáles, Obispo titular de Córdoba, han reconocido que los Siervos de Dios fueron asesinados porsu fidelidad a Cristo y a la Iglesia.
Una vez presentada al Santo Padre Francisco una precisa relación de todas estas fases por parte delCardenal Prefecto que aquí suscribe, el mismo Santo Padre, ratificando los votos de la Congregaciónde las Causas de los Santos, en la fecha hodierna ha declarado: Consta el martirio y su causa de los Siervos de Dios Henrici Angeli Angelelli Carletti, episcopi Rioiensis, Gabrielis Iosephi Rogeri Longueville, sacerdotis dioecesani, Caroli de Deo Murias, sacerdotis professi ofmconv, e Venceslai Pedernera,christifidelis laici et patrisfamilias, para el caso y el efecto de que se trata.
Finalmente, ha ordenado que este Decreto sea publicado y transcripto en las Actas de laCongregación de las Causas de los Santos. Dado en Roma, a 10 días del mes de junio del Año del Señor 2018

Card. Angelo Amato, SDB
Prefecto
+ Bartolucci
Arcivescovo tit. di Biccari
A Secretis


Carta apostólica del Papa Francisco

CARTA APOSTÓLICA
Nosotros,
acogiendo el deseo de nuestro Hermano
Mons. Dante Gustavo Braida, obispo titular de la diócesis de La Rioja,
de muchos otros Hermanos en el Episcopado
y de muchos Fieles,
después de haber obtenido el parecer
de la Congregación de las Causas de los Santos,
con Nuestra Autoridad Apostólica
concedemos
que los Venerables Siervos de Dios
Enrique Ángel Angelelli Carletti, Obispo de La Rioja,
Gabriel José Rogelio Longueville, Sacerdote diocesano,
Carlos de Dios Murias, sacerdote profeso
de la Orden de Frailes Menores Conventuales,
y Wenceslao Pedernera, Padre de Familia,
mártires y discípulos fieles de Cristo,
insignes testimonios de Su Reino de justicia y de caridad,
de ahora en adelante sean llamados Beatos
y que sea celebrada cada año, en los lugares y según las reglas establecidas por el derecho,
el 17 de julio
día de su nacimiento al Cielo.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Dado en Roma, junto a San Pedro
el día 27, del mes de marzo
del año del Señor 2019, séptimo de nuestro Pontificado

Papa Francisco



Carta apostólica

CEA - Pascua riojana: alegría de toda la Iglesia

7 noviembre, 2018
1. Los Obispos argentinos queremos compartir con todos la gran alegría de la próxima beatificación del Obispo Enrique Ángel Angelelli, de Fray Carlos de Dios Murias, del Presbítero Gabriel Roger Longueville y del laico Wenceslao Pedernera. Será el 27 de abril de 2019. Agradecemos de corazón al Papa Francisco, que así recoge el discernimiento de la Iglesia y nos alienta a gastar la vida en elservicio (1).
2. Angelelli, quien fue Obispo de La Rioja entre 1968 y 1976, sabía que su muerte era inminente y estaba dispuesto a dar la vida. En una de sus últimas cartas informaba al Nuncio Apostólico:
“Estamos permanentemente obstaculizados para cumplir con la misión de la Iglesia. Personalmente, los sacerdotes y las religiosas somos humillados, requisados y allanados por la policía con orden del ejército. Ya no es fácil hacer una reunión con los catequistas, con los sacerdotes o con las religiosas. Las celebraciones patronales son impedidas y obstaculizadas… Nuevamente he sido amenazado” (2).
3. Al mismo tiempo sostenía que lo vivía “con una gran paz interior y esperanza cristiana” (3). No ocultaba su temor pero se aferraba a la fortaleza que Dios le regalaba. De ese modo se sentía unido a la entrega de Cristo hasta el fin. Este convencimiento de que en el sufrimiento y en la muerte se refleja la vida nueva de Jesucristo, está bellamente expresado en la homilía del entierro de Gabriel y Carlos, donde decía: “La Iglesia se goza y bendice a Dios, porque ha sido elegida para vivir este misterio de la Cruz y de la Pascua del Señor, y ha venido a compartir la Eucaristía con dos hermanos que ya están junto al Señor… Toda la fuerza que está ahí se hace Eucaristía, se hace martirio, se hace testimonio de vida, se hace oración, se hace plegaria” (4).
4. Como buen pastor, cuando se disponía a dar la vida, experimentaba que su pueblo sufría y de algún modo moría en él y con él. El Papa Francisco quiso valorar especialmente esos casos en que se verificó “un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte”, porque “esa ofrenda expresa una imitación ejemplar de Cristo, y es digna de la admiración de los fieles” (5).
5. El Santo Padre también nos recordó que “la santificación es un camino comunitario, de dos en dos. Así lo reflejan algunas comunidades santas” (6). Angelelli no estuvo solo en su martirio. Eran cuatro los que, unidos en su entrega, nos estimulan “en contra de la tendencia al individualismo consumista que termina aislándonos en la búsqueda del bienestar al margen de los demás” (7). Nos conmueve recordar que, la noche del secuestro, cuando algunas personas que se decían policías fueron a buscar a fray Carlos, el padre Gabriel le dijo resueltamente: “¡No te dejo solo. Voy con vos!” (8). Y murió con él.
6. La muerte de Angelelli y la forma como murió son una clara coronación de una vida consecuente con sus convicciones y con la misión del pastor de dar la vida por su rebaño. Así selló con su sangre su compromiso por la paz, la justicia y la dignidad integral de la persona humana, por amor a Cristo y a los pobres, en plena coherencia con el Evangelio.
7. Su muerte (en agosto de 1976) se inscribe dentro del contexto martirial de la Iglesia de La Rioja, de la que son expresiones inobjetables la muerte de Murias, Longueville y Pedernera (en julio de 1976).También confirma la coherencia testimonial de vida, pensamiento y opción pastoral del mismo Angelelli. Él fue testigo del Reino de Dios y de su justicia en una Iglesia perseguida, obstaculizada y martirizada en sus sacerdotes, religiosos y laicos. Esa fue su identidad más genuina, la básica, la que fundamentó y orientó toda su existencia hasta la consecuencia lógica de demostrar el mayor amor:dar la vida por su pueblo y ser instrumento de la luz del Evangelio. Carlos Murias decía: “Podrán callarla voz del Obispo, podrán callar la voz del padre Carlos, pero nunca podrán callar la voz del Evangelio” (9).
8. Angelelli, como fiel intérprete del Concilio Vaticano II, era un vigía atento a recibir las señales de Dios en su Palabra y en la voz de su pueblo, mirando desde la fe la historia donde el Señor se manifiesta. Era un enamorado de la fe de los pobres y del testimonio de los más sencillos. Era un pastor que cuidaba a los últimos y les acercaba el consuelo de Dios.
9. Amó a la Iglesia. La sintió su familia, su lugar de discernimiento, su púlpito a la hora de anunciar la Buena Noticia y el grito de dolor del pueblo riojano. Nunca incitaba al rencor, a pesar del clima de violencia que se vivía. En el entierro de Gabriel y Carlos decía: “¡Qué difícil es ser cristiano, porque al cristiano se le exige perdonar!… El cristiano tiene que perdonar a todos”. Con la misma convicción, el laico Wenceslao, que fue acribillado en la puerta de su casa delante de su esposa y tres pequeñas hijas, y sufrió una agonía de varias horas, no sólo perdonó a sus asesinos, sino que pidió a su esposa e hijas que no guardaran odio (10).
10. Creemos que lo mejor es concluir esta carta con las preciosas palabras del entonces Cardenal Bergoglio: “El recuerdo de Wenceslao, Carlos, Gabriel y el obispo Enrique no es una simple memoria encapsulada, es un desafío que hoy nos interpela a que miremos el camino de ellos, hombres que solamente miraron el Evangelio, hombres que recibieron el Evangelio y con libertad. Así nos quiere hoy la Patria, hombres y mujeres libres de prejuicios, libres de componendas, libres de ambiciones, libres de ideologías; hombres y mujeres de Evangelio, sólo el Evangelio, y, a lo más, podemos añadir un comentario, el que añadieron Carlos, Gabriel, Wenceslao y el obispo Enrique: el comentario de la propia vida” (11).

116° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina
Pilar, 07 de noviembre de 2018
Oficina de Prensa
Conferencia Episcopal Argentina

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Referencias:
1 Ellos se suman a otros mártires latinoamericanos, entre los que queremos destacar a San Óscar Romero, recientemente canonizado.
2 Enrique Angelelli, Carta del 5 de julio de 1976.
3 Ibíd.
4 Enrique Angelelli, Homilía en las exequias de los padre Gabriel Murias y Carlos Longueville,
5 Gaudete et exsultate, 5.
6 Ibíd 141.
7 Ibíd 146.
8 Testimonio de las hermanas josefinas de Chamical.
9 Carlos Murias, Homilía del 16 de julio de 1976, Punta de los Llanos.
10 Testimonio de su esposa Marta Cornejo.
11 Jorge Cardenal Bergoglio, Homilía en la Catedral de La Rioja, 04 de agosto de 2006.

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Fuente:
http://www.aica.org/36425-pascua-riojana-alegria-de-la-iglesia.html




Beatificación - 2019

Beatificación

Celabración de la Beatificación - La Rioja, abril 2019


Homilía en la Vigilia de la beatificación

Homilía del Cardenal Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Catedral y Santuario de San Nicolás de Bari, La Rioja. Misa de Víspera de la Beatificación. 26/4/19




Celebraciones

VIGILIAS DE ORACIÓN
(previas a la Beatificación)
CHAMICAL
Miércoles 24 de abril – 20 hs.
Iglesia Parroquial Del Salvador

SAÑOGASTA
Jueves 25 de abril – 20 hs.
Capilla Sagrado Corazón de Jesús

CAPITAL LA RIOJA
Viernes 26 de abril – 21:30 hs.
Iglesia Catedral y Santuario de San Nicolás

MISA Y RITO DE LA BEATIFICACIÓN
CIUDAD DE LA RIOJA
Sábado 27 de abril – 10 hs.
Lugar: Parque de la Ciudad.
Será presidida por el Cardenal Becciu,
Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos.

MISAS DE ACCIÓN DE GRACIAS
SAÑOGASTA
Sábado 27 de abril – 19 hs.
Capilla Sagrado Corazón de Jesús

PUNTA DE LOS LLANOS
Domingo 28 de abril – 10 hs.

CHAMICAL
Domingo 28 de abril – 20 hs.
Iglesia Parroquial Del Salvador




Homilía en la Beatificación

Diócesis de La Rioja – ARGENTINA
Beatificación de Monseñor Enrique Angelelli, de los Sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville y del laico Wenceslao Pedernera
HOMILÍA

La Rioja, sábado 27 de abril de 2019
“Este es el día que hizo el Señor: Alegrémonos y regocijémonos”.
Queridos hermanos y hermanas,
La invitación que la Liturgia nos renueva constantemente en este tiempo de Pascua, encuentra hoy en nosotros, reunidos en el solemne rito de la beatificación de cuatro mártires, una respuestaparticularmente pronta y alegre.
Nos alegramos y nos regocijamos en el Señor por el don de los nuevos Beatos.
Son hombres que han dado valientemente su testimonio de Cristo, mereciendo ser propuestos por la Iglesia a la admiración e imitación de todos los fieles. Cada uno de ellos puede repetir las palabras del libro de la Apocalipsis, proclamadas en la primera lectura: “Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías” (Ap 12,10): el poder de Cristo resucitado, que, a lo largo de los siglos, por medio de su Espíritu, continúa viviendo y actuando en los creyentes, para impulsarlos hacia la plena realización del mensaje evangélico.
Conscientes de esto, los nuevos Beatos siempre contaron con la ayuda de Dios, incluso cuando tuvieron que “sufrir por la justicia” (1Pe 3,14), de modo que siempre estaban dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pidiese razón de la esperanza que ellos tenían (cfr 1Pe 3,15). Se ofrecieron a Dios y al prójimo en un heroico testimonio cristiano, que tuvo su culmen en el martirio. Hoy a la Iglesia se complace en reconocer que Enrique Ángel Angelelli, Obispo de La Rioja, Carlos de Dios Murias, franciscano conventual, Gabriel Longueville, sacerdote misionero fidei donum, y el catequista Wenceslao Pedernera, padre de familia, fueron insultados y perseguidos a causa de Jesús y de la justicia evangélica (cfr Mt 5, 10-11), y han alcanzado una “gran recompensa en el cielo” (Mt 5,12).
“¡Felices ustedes!” (Mt 5,11; 1Pe 3,13). ¿Cómo podríamos no escuchar dirigida a nuestros cuatro Beatos esta sugestiva manifestación de alabanza? Ellos fueron testigos fieles del Evangelio y semantuvieron firmes en su amor a Cristo y a su Iglesia a costa de sufrimientos y del sacrificio extremo de la vida. Fueron asesinados en 1976 [mil novecientos setenta y seis], durante el período de la dictadura militar, marcado por un clima político y social incandescente, que también tenía claros rasgos de persecución religiosa. El régimen dictatorial, vigente desde hacía pocos meses en Argentina,consideraba sospechosa cualquier forma de defensa de la justicia social. Los cuatro Beatos desarrollaban una acción pastoral abierta a los nuevos desafíos pastorales; atentos a la promoción delos estratos más débiles, a la defensa de su dignidad y a la formación de las conciencias, en el marcode la Doctrina Social de la Iglesia. Todo esto, para intentar ofrecer soluciones a los múltiples problemas sociales.
Se trataba de una obra de formación en la fe, de un fuerte compromiso religioso y social, anclado en el Evangelio, en favor de los más pobres y explotados, y realizado a la luz de la novedad del Concilio Ecuménico Vaticano II, en el fuerte deseo de implementar las enseñanzas conciliares. Podríamos definirlos, en cierto sentido, como “mártires de los decretos conciliares”.
Fueron asesinados debido a su diligente actividad de promoción de la justicia cristiana. De hecho, en aquella época, el compromiso en favor de una justicia social y de la promoción de la dignidad de la persona humana se vio obstaculizado con todas las fuerzas de las autoridades civiles. Oficialmente, el poder político se profesaba respetuoso, incluso defensor, de la religión cristiana, e intentaba instrumentalizarla, pretendiendo una actitud servil por parte del clero y pasiva por parte de los fieles, invitados por la fuerza a externalizar su fe solo en manifestaciones litúrgicas y de culto. Pero los nuevos Beatos se esforzaron por trabajar en favor de una fe que también incidiese en la vida; demodo que el Evangelio se convirtiese en fermento en la sociedad de una nueva humanidad fundadaen la justicia, la solidaridad y la igualdad.
El Beato Enrique Ángel Angelelli fue un pastor valiente y celoso que, nada más llegar a La Rioja, empezó a trabajar con gran celo para socorrer a una población muy pobre y víctima de injusticias. La clave de su servicio episcopal reside en la acción social en favor de los más necesitados y explotados,así como en valorar la piedad popular como un antídoto contra la opresión. Icono del buen pastor,fue un enamorado de Cristo y del prójimo, dispuesto a dar su vida por los hermanos. Los sacerdotesCarlos de Dios Murias y Gabriel Longueville fueron capaces de individuar y responder a los desafíosconcretos de la evangelización siendo cercanos a las franjas más desfavorecidas de la población. El primero, religioso franciscano, se distinguió por su espíritu de oración y un auténtico desapego de los bienes materiales; el segundo, por ser hombre de la Eucaristía. Wenceslao Pedernera, catequista y miembro activo del movimiento católico rural, se dedicó apasionadamente a una generosa actividad social alimentada por la fe. Humilde y caritativo con todos. Estos cuatro Beatos son modelos de vida cristiana. El ejemplo del Obispo enseña a los pastores de hoy a ejercer el ministerio con ardiente caridad, siendo fuertes en la fe ante las dificultades. Los dos sacerdotes exhortan a los presbíteros de hoy a ser asiduos en la oración y a hallar, en el encuentrocon Jesús y en el amor por Él, la fuerza para no escatimar nunca en el ministerio sacerdotal: no entraren componendas con la fe, permanecer fieles a toda costa a la misión, dispuestos a abrazar la cruz. El padre de familia enseña a los laicos a distinguirse por la transparencia de la fe, dejándose guiar por ella en las decisiones más importantes de la vida.
Vivieron y murieron por amor. El significado de los Mártires hoy reside en el hecho de que sutestimonio anula la pretensión de vivir de forma egoísta o de construir un modelo de sociedadcerrada y sin referencia a los valores morales y espirituales. Los Mártires nos exhortan, tanto a nosotros como a las generaciones futuras, a abrir el corazón a Dios y a los hermanos, a ser heraldos de paz, a trabajar por la justicia, a ser testigos de solidaridad, a pesar de las incomprensiones, las pruebas y los cansancios. Los cuatro Mártires de esta diócesis, a quienes hoy contemplamos en subeatitud, nos recuerdan que “es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, quehaciendo el mal” (1 Pe 3,17), como nos ha recordado el apóstol Pedro en la segunda lectura.
Los admiramos por su valentía. Les agradecemos su fidelidad en circunstancias difíciles, una fidelidadque es más que un ejemplo: es un legado para esta diócesis y para todo el pueblo argentino y unaresponsabilidad que debe vivirse en todas las épocas. El ejemplo y la oración de estos cuatro Beatos nos ayuden a ser cada vez más hombres de fe, testigos del Evangelio, constructores de comunidad, promotores de una Iglesia comprometida en testimoniar el Evangelio en todos los ámbitos de la sociedad, levantando puentes y derribando los muros de la indiferencia. Confiamos a su intercesiónesta ciudad y toda la nación: sus esperanzas y sus alegrías, sus necesidades y dificultades. Que todos puedan alegrarse del honor ofrecido a estos testigos de la fe. Dios los sostuvo en los sufrimientos, les ofreció el consuelo y la corona de la victoria. Que el Señor sostenga, con la fuerza del Espíritu Santo, aquienes hoy trabajan en favor del auténtico progreso y de la construcción de la civilización del amor.
Beato Enrique Ángel Angelelli y tres compañeros mártires, ¡rogad por nosotros!

Cardenal Ángelo Becciu
Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos
La Rioja, sábado 27 de abril de 2019




Oración

ORACIÓN PARA PEDIR LA CANONIZACIÓN DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS

Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en Él y por Él manifestaste bienaventurados
a los que tienen hambre y sed de justicia,
y a los perseguidos y ultrajados por causa suya,
te imploramos que la Iglesia en Argentina
recoja y siga haciendo fecunda
la siembra evangélica de los Beatos
Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias,
Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.
Te pedimos la gracia
de ver proclamados sus nombres
entre los santos mártires de tu Iglesia.
Que sus vidas y muertes, como testigos de la fe en Jesús,
afiancen por tu Espíritu la esperanza
en el corazón de tu pueblo,
para que, peregrinando hacia el Tinkunaco final,
construya la paz en la justicia y el amor.
Amén




Himno de los beatos

Título del tema: “Que vivan los cuatro mártires”
Ritmo de Chaya.
Letra y música: Grupo Pueblo de Dios
Arreglos: Nelson Ramirez
Solistas: Matías Mercado, Ignacio Cabrera, Johanna Santillán y Jimena Muñoz.




Celebraciones a 50 años del martirio

Pronto se detallarán aquí las actividades programadas







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Culto

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Liturgia de las horas y Misa
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Recursos

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